Los manifestantes, según informes oficiales, lanzaron piedras, ladrillos y botellas a los agentes y éstos respondieron con gases lacrimógenos y gas pimienta. El caos aumenta mientras los menores se suman a las violentas protestas, momento en el que la policía hizo un llamamiento a los padres de dichos menores, pidiéndoles que busquen a sus hijos y los lleven de vuelta a sus casas.
Entre todo este follón, una madre es capaz de identificar a su hijo bajo una capucha y corre a toda prisa hacia el corazón de las protestas. Sin ningún miramiento, localiza a su hijo en medio de las manifestaciones y comienza a darle una serie de bofetones muy propensos a ridiculizar a quien los recibe.

